Emprendimiento CampoClick, Mieles El Encanto: buena, bonita y con diversidad de sabores y subproductos 

Soy del norte, de Iquique, y mi marido es de Calama. Ahí comenzó nuestra historia familiar y cuando nuestras hijas mayores entraron a la universidad decidimos venirnos a Viña del Mar. Fue en Laguna Verde donde empezamos con la apicultura, partiendo con solo cuatro colmenas”, cuenta Lili Quintero, dueña de Mieles el Encanto.  

Con el tiempo llegamos a tener 34 colmenas, pero en un momento se nos ocurrió llevarlas a la parcela y lo perdimos todo: nos quedamos sin abejas, absolutamente cero, solo con el material apícola. Fue muy duro, pero no nos rendimos y comenzamos nuevamente desde cero. 

Ahí empezamos a elaborar y vender miel y propóleos, que siguen siendo nuestro fuerte hasta hoy. Con los años fuimos desarrollando muchos subproductos: arrope, miel de resaca, syrup de miel para vendimias y ferias, cosmética natural, multivitamínicos, velas de cera, labiales, shampoo sólido y líquido, bálsamos y jabones de miel con hierbas. Actualmente tenemos un pequeño local llamado El Encanto, ubicado en Chacabuco 632 B, en Casablanca. 

Llevamos cerca de 25 años en la Región de Valparaíso. Los primeros cinco años fueron de aprendizaje, de prueba y error. Partimos sin ningún conocimiento, siendo completamente autodidactas. Luego hicimos cursos de INDAP. Al principio todos te dicen cosas distintas, pero con la experiencia uno va entendiendo qué le sirve y qué no. 

La miel por sí sola no alcanza para vivir, los subproductos son fundamentales. Antes de la pandemia exportábamos a países como Suiza, Japón, Malasia y Estados Unidos, pero con la pandemia todo eso se cortó y decidimos enfocarnos en el mercado nacional. Hay que ir pasando por distintas etapas, entender qué ferias funcionan mejor y dónde vale la pena estar. Hacemos envíos a Santiago, al norte y al sur, y la temporada más fuerte de venta de miel es entre marzo y septiembre. 

Creo que la clave ha sido la constancia y el conocimiento. En las ferias la gente pregunta mucho y hay que dominar el tema, especialmente en apicultura. Nos conocen hace años y siempre nos dicen que nuestra miel es muy buena, bonita y con sabores distintos. Trabajamos mieles monoflorales en distintas fechas, pero dependemos mucho de la lluvia y las floraciones, que hoy son cada vez más escasas. 

El trabajo con las colmenas es constante: hay que prepararlas, revisarlas, hacer tratamientos y asegurarse de que pasen el invierno con su propio alimento. En primavera el trabajo se intensifica y hay que estar atentos a la reproducción de las reinas. Todo lo hacemos cumpliendo con la resolución sanitaria. 

Nada es fácil, pero todo se puede aprender. Para emprender hay que prepararse, asesorarse, investigar y capacitarse. En especial, en el rubro de los alimentos, es fundamental contar con cursos de manipulación e higiene. Con constancia y cariño por lo que uno hace, los resultados llegan. 

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