CIREN apuesta por datos territoriales para guiar el nuevo ciclo del arándano chileno 

Álvaro Eyzaguirre, director ejecutivo del Centro de Información de Recursos Naturales, plantea el rol clave de la información geoespacial para mejorar la toma de decisiones productivas.

Hace algunas semanas, Álvaro Eyzaguirre asumió un nuevo desafío como director ejecutivo del Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN), servicio del agro dependiente del Ministerio de Agricultura de Chile. 

En entrevista con Blueberries News, Eyzaguirre, Ingeniero Agrónomo con especialización en Ciencias Vegetales de la Pontificia Universidad Católica, entrega su visión sobre la evolución de la industria del arándano en Chile. 

Al respecto, señala que el sector atraviesa una transición desde un modelo de expansión extensiva hacia uno enfocado en el ajuste productivo, la racionalización varietal y la adaptación agroclimática. “Los datos del Catastro Frutícola CIREN-ODEPA constituyen la herramienta más precisa para interpretar esta transición con evidencia territorial”, afirma. 

A ello agrega que la superficie frutícola nacional alcanzó en 2025 las 383.354,8 hectáreas, con una tasa media de crecimiento anual del 2,2% en los últimos cinco años. Dentro de este escenario, el arándano totaliza alrededor de 14.020 hectáreas, con presencia desde la región de Coquimbo hacia el sur del país.  

“La distribución regional ha cambiado significativamente en la última década. Actualmente, la región del Maule lidera con 4.436 hectáreas, seguida por Ñuble con 3.226 hectáreas. En contraste, regiones como Biobío, La Araucanía y Los Ríos —que anteriormente encabezaban la producción— registran caídas de entre un 13% y un 22% en los catastros de 2025”. 

Por su parte, las regiones entre Coquimbo y O’Higgins presentan hoy una menor superficie plantada a nivel nacional. “Desde CIREN evaluamos la industria del arándano como madura y en pleno proceso de renovación estratégica. La información territorial del catastro es fundamental para orientar este proceso con evidencia y no con intuición”, destaca. 

Competencia internacional y rol estratégico de la información 

En relación con el escenario internacional, especialmente frente al crecimiento de Perú, Eyzaguirre enfatiza que la respuesta de Chile debe centrarse en la diferenciación, la calidad y la precisión en la toma de decisiones. 

“El mandato de CIREN no es producir fruta, sino generar conocimiento sobre el territorio donde esta se produce. Nuestro rol es cerrar brechas de información que hoy limitan la toma de decisiones del sector”, explica. 

Entre las iniciativas clave, destaca el desarrollo de un mapa varietal con resolución comunal, basado en el catastro que ya identifica la variedad presente en cada bloque productivo. 

El siguiente paso será avanzar hacia un sistema de visualización específico por especie y variedad, con actualización anual para arándanos, que permita identificar zonas con variedades de bajo retorno, analizar el ritmo de recambio varietal por provincia y detectar territorios aptos para nuevas genéticas. “El catastro 2024 ya incorporó un visualizador en línea como un avance concreto en esta dirección. Profundizar con capas varietales específicas para arándanos es el paso natural”, añade. 

 Hacia una agricultura basada en datos 

Otro eje relevante, detalla Eyzaguirre, es la integración de información de suelos, clima y catastro frutícola para construir modelos de aptitud productiva. “CIREN administra simultáneamente información de suelos, clima y territorio. Integrar estas capas permitirá generar modelos de aptitud suelo-clima que orienten decisiones de inversión con el nivel de precisión que hoy exigen los mercados”, sostiene. 

Asimismo, resalta la importancia de avanzar en la apertura de datos geoespaciales hacia el sector privado, lo que permitiría mejorar tanto la gestión productiva como el diseño de políticas públicas. 

 Recambio varietal  

Respecto al recambio varietal, Eyzaguirre enfatiza que el verdadero valor del catastro frutícola radica en su análisis longitudinal. El catastro es una serie de fotografías trienales de decisiones productivas de largo plazo. Su valor está en el análisis comparado en el tiempo y en su cruce con variables agroclimáticas y de mercado”, explica. 

En ese sentido, concluye que cuando esta información llega de manera oportuna, accesible y territorializada a los productores, se transforma en una herramienta concreta de gestión y en una ventaja competitiva para la industria. 

 “Desde CIREN evaluamos la industria del arándano como madura y en pleno proceso de renovación estratégica. La información territorial del catastro es fundamental para orientar este proceso con evidencia y no con intuición”

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