Emprendimiento CampoClick “Reviviendo el Campo”: la historia de un agricultor que convirtió su herencia en un refugio de naturaleza y educación  

A sus 50 años, José Miguel Cruz Rubilar es dueño de “Reviviendo el Campo”, un proyecto que une agricultura limpia, conservación del bosque nativo y educación ambiental en un mismo territorio. Desde su predio familiar en Los Maitenes, Casablanca, ha transformado un campo heredado en un espacio vivo, donde la naturaleza, la cultura campesina y la comunidad se entrelazan. 

José Miguel creció en un entorno agrícola y siempre sintió un profundo respeto por la tierra. Sin embargo, jamás imaginó que en tan pocos años vería cambios tan drásticos en su entorno: cerca del 50% del bosque nativo de la zona se ha visto afectado por la sequía y el cambio climático. Ese impacto lo llevó a tomar una decisión: dedicar sus esfuerzos a proteger y revitalizar el ecosistema que lo vio crecer. Así nació Reviviendo el Campo, un proyecto orientado al resguardo de 20 hectáreas de bosque nativo, donde también se desarrolla manejo, conservación y reforestación. Con el tiempo, el lugar se ha ido convirtiendo en un parque agroecológico, con un sendero de uso universal pensado para la educación ambiental. 

La vida agrícola del predio se mantiene fiel a la tradición campesina. José Miguel trabaja de forma natural, a pequeña escala, con gallinas y cultivos como frambuesas, porotos, nueces, tomates, rúcula y acelga. También produce plantas de membrillo, higuera y ciruelo, que complementan lo que lleva a las ferias donde comercializa cada semana. Este vínculo con la comunidad se refuerza en dos mercados: la feria campesina de Casablanca los jueves y otro mercado local donde ofrece parte de su producción. 

Uno de los aspectos que más lo inspiran es el trabajo educativo. “Reviviendo el Campo” recibe colegios, universidades y familias, quienes llegan para conocer el bosque nativo y aprender del modo de vida campesino. Las visitas se coordinan por redes sociales o directamente por teléfono, y quienes llegan deben cumplir una tradición del lugar: traer agua reutilizada para regar los árboles nativos y dejar un aporte voluntario que permita seguir sosteniendo el proyecto. Para José Miguel, ver la reacción de los jóvenes y niños al conocer este entorno es una de las mayores motivaciones para continuar. 

 Aunque formalmente ligado al campesinado desde el año 2000 e inscrito en INDAP desde 2008, fue en 2018 cuando su visión tomó forma. Hoy, se encuentra en una etapa clave: esta temporada ha sido su verdadero año de partida, lleno de avances y buenas experiencias. Aun así, reconoce que emprender no es sencillo; por eso siempre recomienda a quienes quieren comenzar que busquen algo que realmente amen, porque solo así podrán sostener el camino. 

Su meta es clara: llevar esta iniciativa a otro nivel, convertirla en un referente de resguardo ambiental y vida campesina en la zona central. En un contexto en que la sequía y el cambio climático afectan con fuerza, José Miguel recalca la urgencia de avanzar más rápido en los trabajos de conservación. Para él, Reviviendo el Campo es más que un emprendimiento: es un llamado a proteger lo que queda, a educar a quienes vendrán y a mantener viva una forma de vida que resiste, se adapta y se renueva. 

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